Luisa Fernanda Vargas Angulo
Dígame María José.
Tengo 19 años, nací un 8 de marzo del 2000, en la ciudad de Bogotá en el barrio Vista Hermosa, allá arriba, en una loma bien grande. Mis padres estaban contentos, había llegado la damita a la familia; pero con el tiempo iban a ir recibiendo sorpresa, tras sorpresa.
Vivo con mis papás, mi hermano y un gato y una coneja, es hermosa esa cosa peluda, no se deja de nadie, si usted va a molestarla ahí mismo ella salta y lo muerde, ella sabe cuándo la quieren para consentirla y cuando la quieren para cogerla de pendeja. Hago un paréntesis antes de seguir con mi interesante historia de vida –sí, soy un poco presumida- para decirles que no creo en Dios, pero si en la reencarnación y cuando me vaya de este mundo desearía volver a nacer en el cuerpo de un conejo, para verme tan linda por fuera, pero ser pura maldad por dentro.
He vivido siempre en un contexto machista; mi padre y mi hermano siempre me han dicho que debo comportarme como una "mujercita" que debo vestirme como la misma y debo actuar como ellas. Soy una joven bastante voluptuosa para mí edad, eso dicen mis amigas, y por esa misma razón me gusta andar por la calle con vestidos cortos, faldas, shorts, tops etc., pero mucha gente me tilda de fácil, que mamera. Así mismo me gusta andar en sudadera, jeans anchos, zapatillas y eso no me hace menos mujer, o ¿cree usted que sí?
Mantengo en una lucha constante con las personas que me rodean cuando el tema a tratar son las mujeres. Muchas personas, por no decir que todas viven con un estereotipo de mujer, por ejemplo, que debe ser voluptuosa, cabello largo, siempre maquillada, siempre femenina y que debe cumplir obligatoriamente el rol de madre, pero no. Aquí donde usted me ve así bien linda, bien tetona y bien nalgona, vivo con pelos en las axilas, en las piernas, no me quito el bigote y me sigo sintiendo toda una mujer.
Cambiando un poco el tema, hace poco descubrí que puedo hacerme una operación para reducir los senos, ¿Cómo la ve? Si tuviera el dinero que se necesita me la haría sin pensarlo, realmente lo necesito y lo quiero.
Quiero hacerlo por dos razones, la primera por toda la carga social que eso implica, o sea, yo ando tranquila luciendo lo mío, lo que tengo, pero llega un momento en el que me molesta tener tantas miradas encima, sentir como los hombres y cierta cantidad de mujeres me miren deseosos, como los buitres miran a una presa, indefensa, débil (a simple vista).
Y la otra razón es por toda la carga física que está recayendo en mi espalda, ustedes no se alcanzan a imaginar el dolor tan bravo con el que vivo día a día al tener que cargar estos dos melonsotes en mi cuerpo.
Volviendo a mi historia estoy en la Universidad y he tenido que aprender a defenderme de los "acosadores" sin tener que darles un golpe en la cara, he tenido que pelear con argumentos o simplemente los ignoro, porque "a palabras necias, oídos sordos". Soy feliz tirando puños a la loca a todo aquel que trate de sobrepasarse conmigo en cualquier sentido, pero la verdad la policía ya me dijo que la próxima vez me llevara al CAI y la pasare muy mal.
Ahora ando solterita pero no a la orden, no tengo afán de conseguir una pareja ¿para qué?, ¿para que empiece a soltar todo su discurso machista conmigo? No mis amores, yo no quiero ni necesito alguien que le parezca negativa la forma como visto, como hablo, como pienso, suficiente tengo con mi papá y mi hermano, además, yo sé que posiblemente él – o ella, quien sabe - va a pensar en un futuro juntos, y toda esa vaina, y la verdad yo puedo llegar hasta la idea de irnos a vivir juntos, pero ya eso de tener hijos, no gracias eso no va conmigo. Yo cuido sobrinos, cuido primos, hermanos de mis amigas y todo eso, pero sé qué no podría cuidar los míos, ¿La razón? No tengo paciencia, así que si el hijo ajeno llora, lo mando a donde su mamá, pero si el niño que llora es mío, puedo enloquecer ahí mismo, entonces ese estereotipo de ser mamá no va conmigo.
Lamento decirle que ya debo irme, tengo cosas que hacer, personas con que discutir, estereotipos que romper, espero haya conocido un poco de mí, y si se cruza conmigo por ahí, solo le digo una cosa piense que va a decirme antes de hablar, porque como dijo Paulina Rubio “por las buenas soy buena por las malas lo dudo “. Hasta una próxima ocasión.
Luisa - Creadora de Maria Jose.
María José me representa un 50%.
Vivo distanciada de ciertos estereotipos, es decir, unos senos o un trasero grande no me hace ser más o menos femenina. El no querer ser madre, no me hace ser menos mujer.
Vivía en un contexto complejo para mí, desde muy pequeña siempre me han dicho "las mujeres no se visten así, no hablan así, no se ven así" y por esa razón me sentía un niño por momentos, porque no sabía que la feminidad se podía ver desde distintos puntos.
Todo eso lo entendí hace aproximadamente un año cuando decidí cortar mi cabello, el 60% de mi círculo social decían que ese corte era para hombres, que usar ese corte y vestirme con zapatillas me hacía parecer un hombre, también comentaban que debía usar maquillaje para que en la calle no me confundieran con un hombre; me maquillaba de vez en cuando y aún así me seguían confundiendo, asi que deje de hacerlo.
¿Por qué María José?
Es una mujer que no sigue los estereotipos impuestos por la sociedad; esos estereotipos están relacionados a la idea que se tiene sobre que es ser mujer, y como debería verse una mujer, por esa razón ella me represente casi en un 50%. Por esa razón su nombre esta compuesto por uno femenino y uno masculino.
Los colores que le apliqué a María José tienen un significado y por ello están en lugares específicos. El rojo significa pasión, deseo, pero así mismo peligro, el amarillo la alegría y la diversión y el naranja la creatividad y llamar la atención.
Las piernas y los senos son amarillos porque cierto porcentaje de los hombres ve estas dos partes como aquellas con las que pueden divertirse, que los hacen felices, por ejemplo, durante el sexo, los senos se tocan, de mueven, se pueden jugar con ellos, así mismo las piernas, se besan, se recorren, se sienten y eso propicia la felicidad y la diversión.
Los pezones, la boca, los brazos y los accesorios están rojos porque como lo mencioné anteriormente este color tiene doble significado, los pezones y los accesorios representan la pasión, el deseo por estos dos, pero al mismo tiempo el peligro que implica sentirse atraído por los mismos; el problema que se genera al guiarse solo por lo material, lo lujoso y por otro lado al dejarse llevar solo por el deseo, por la lujuria.
Los brazos representan peligro, pero no para nosotras, sino en muchos casos para los de afuera, son nuestras armas, nuestros escudos.
El cabello, el abdomen y la cara están naranja, solo que en diferentes tonos ¿Por qué?
La cara y el cabello representan la creatividad, la innovación, las mujeres podemos tener el cabello largo o corto y seguimos siendo mujeres, podemos o no estar maquilladas y no nos quita nuestra feminidad, el abdomen es un poco más oscuro porque quiere llamar la atención en cuanto a estética y el juego de la maternidad. No todas queremos ser madres.
El rosado representa aquello que está ahí presente pero que en muchos casos pasamos desapercibido, por ejemplo, el brassier, está prenda de vestir desde mi punto de vista también está inmerso en el discurso estereotipado de las mujeres. No estamos obligadas a usar brassier, tenemos senos, tenemos pezones y podemos lucirlos, podemos mostrarlos sin que nos cataloguen cómo mostronas y sin que esto sea un "motivo" de acoso.
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ResponderEliminarInteresante relato, profunda reflexión acerca de las supuestas prácticas que deben seguir las mujeres en cada espacio en que se encuentre cuando la verdad es que así como los tiempos cambian, las prácticas, las formas de ver de percibir a los demás también deben transformarse no es posible que en esta sociedad se siga señalando y juzgando por un color, un gusto que se tenga ¿Quien tiene el poder, la autoridad para juzgar un interés distinto al propio y al mismo tiempo eliminarlo buscando sustituirlo?
ResponderEliminar*Que una mujer sea atractiva sexualmente no le da el derecho a ningún hombre o mujer de irrespetarla. Y la mujer no tiene la obligación de esconder ni disimular ese atractivo para que los demás se puedan controlar.*
Es interesante en primer momento como las pautas de crianza instauradas por la sociedad hacen que en pleno siglo 21 se crea que las mujeres nacieron para estar bajo la sumisión del hombre y que por ende deben aceptar ciertas conductas como la forma de vestir en la cual te definen que tipo de mujer eres, por otro lado es necesario resaltar como en la actualidad los sujetos están creando múltiples personalidades para lograr encajar.
ResponderEliminarMaría José es más que un personaje, es una persona muy real, allí afuera insaturada, expuesta y que tal vez, le veamos diferente en millones de ocasiones. Ella es un discurso en primera persona de cómo se consibe y como actua a pesar de que no esté basada en alguien, cumple con hacerse sentir. La descripción de varios esterotipos y el nombramiento de los otros es bastante llamativo.
ResponderEliminarUn muy buen personaje.
Me parece un gran trabajo ya que quieres que se rompan esos estereotipos que hay sobre las mujeres , donde estoy totalmente de acuerdo que a la mujer no se debe discriminar por su corte de pelo, cuerpo o formas de vestir, aunque creo que es muy difícil esto , pero no imposible porque aun estamos en una sociedad machista y que a veces entre las mujeres no nos apoyamos de una a otras porque somos las principales que nos juzgamos .
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