Angie Nicol Santana Giraldo
Descripción...
Biografía de Carla.
Mi padre es Eduardo y decidió llamarme Carla, cuando se hizo
papá a los 25 años de edad, luego de que mi madre muriera durante el parto.
Nací el 04 de Abril del año de 1990, mi signo zodiacal es Aries y no sé si sea
tan importante decirlo, pero ser Ariana siempre me ha encantado.
Recién cumplí 29 años, graduada hace 4 de Estudios
literarios, y hace 6 meses del magister en el mismo campo.
Como crecí con mi papá únicamente, mi compañía durante gran
parte de mi infancia y adolescencia fue el computador, el walkman, la Tablet,
el mp3, la play station y cuanto dispositivo electrónico estuviera de moda
porque mi papá trabajaba casi todos los días, incluidos los domingos cuando se
encerraba en su estudio la mitad del día.
Soy muy introvertida, reservada aunque muy dada a ayudar a
los demás… Básicamente las cosas más relevantes de mi vida personal han estado
solo para mi
Recuerdo que para cuando tuve sexo por primera vez, a mis 16
años lo deseaba con cada parte de mi cuerpo, pues me tocaba con frecuencia y
sabía que el sentir un hombre muy próximo a mi cuerpo iba a ser un deleite.
Sin embargo, el temor de no ser lo suficientemente bella, me
hizo dudar millones de veces; vivía muy pendiente de cumplir con mis deberes
escolares pero la energía real estaba centrada en agradar a los chicos que me
rodeaban. Detestaba mis piernas grandes y gordas y el busto casi imperceptible
que me ha caracterizado toda la vida.
Decidí vestir a la moda, usar tacones y cartera, malgastar
grandes sumas de dinero en tratamientos para mantener liso, mi cabello que
naturalmente es muy rizado, maquillaje, ropa, accesorios y todo cuanto fuera
necesario para encajar en el prototipo de mujer que le gustara a todos los
hombres (como si fuera eso posible)
Debo admitir, que a mis 29 años, sigo siendo esa adolescente
que jamás decidió gustarse a si misma, que me he convencido que más difícil que
aprender es des-aprehender los valores culturales con los que crecemos. Sin
embargo, estoy decidida a vivir de hoy en adelante basada en mis propósitos de
vida, disfrutando y viviendo a mi manera sin querer encajar en una sociedad híper-individualizada,
que busca unas tallas, unas medidas, un tono de piel, una forma de cabello
estándar, como si la diversidad fuera delito y la naturaleza aún más.
Me llama la atención la manera en que se aborda la inseguridad en el cuerpo femenino, puesto que en la sociedad en la que estamos inmersos esta el cuerpo como objeto, todo está relacionado a su consumo me explico, salen prendas con características particulares para cada parte del cuerpo en especial sea un pantalón, un vestido, una blusa, un esqueleto etc.. A su vez que se vende ese mismo cuerpo por medio de las redes sociales donde "la que no muestra no vende" sorprende la voluptuosidad de las piernas muy realista, nada alejado de la silueta de una mujer real.
ResponderEliminarEl cuerpo es siempre visto como un altar, en ocasiones de forma que nos agrada y en otras de forma que nos desvirtua. Carla no es una más de esta sociedad, sino que se muestra y evidencia de cómo estámos afectados por el qué dirán, las formas en que los otros son apreciados y sobre todo el cómo desfasamos nuestra percepción por encajar.
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